Pregunta «cómo», no «sí o no»
«¿Va a volver?» es difícil de responder para una carta. «¿Qué no estoy viendo en esta relación?» le da muchísimo más con lo que trabajar. El tarot se parece menos a una máquina de predecir y más a un espejo del presente.
Ponte a ti como sujeto
«¿Qué está pensando?» rinde menos que «¿qué espero yo de esta persona?». Las cartas no abren la cabeza de nadie, pero nombran muy bien lo que está en tu mano.
Pon un plazo
«¿Algún día saldrá bien?» no se puede comprobar. «¿En qué me conviene concentrarme este mes?» sí, y eso significa que al mirar atrás sabrás si la lectura sirvió de algo.
El tarot no fija el futuro. Estas páginas sirven para reflexionar sobre su situación actual.